¿Cómo responder mejor a las necesidades en términos de vivienda en los territorios?

Visuel
  ¿Cómo responder mejor a las necesidades en términos de vivienda en los territorios?
Tipo de texto :
Dictamen y informe
Tipo de consulta :
Autoconsulta
Tramitada por :
Sección de Ordenación Territorial Sostenible
Date d'adoption
Emitido el : 14/03/2017
Ponente :
Photo
Isabelle ROUDIL
Grupo de cooperación
Presentación
Présentation

Son muchas las familias que no encuentran en el territorio, ya sea en la metrópolis o en los territorios de Ultramar, una vivienda de calidad adaptada a sus necesidades, a su movilidad o a su poder adquisitivo. El informe de 2017 de la Fundación Abbé Pierre sobre el estado de la mala vivienda en Francia calcula en 4 millones el número de personas mal alojadas. Según el INSEE (Instituto nacional de estadísticas y estudios económicos), en la Francia metropolitana, en 2013, un hogar dedicaba de media un 18,3 % de sus ingresos a la vivienda, una vez deducidas las ayudas a la vivienda (la relación neta entre gastos en vivienda e ingresos). El coeficiente medio de gastos en vivienda respecto a ingresos alcanzó el 28 % para las familias que accedieron a una vivienda en propiedad y el 27 % para los arrendatarios del sector privado.

Sin embargo, el número de viviendas en la Francia metropolitana ha pasado de los 19 millones en 1970 a 34 millones en 2013, de las cuales, 28 millones son domicilios principales. Este aumento viene acompañado de mejoras en términos de superficie media por persona y de nivel de confort. La vivienda es un bien complejo, que se encuentra en la encrucijada de problemáticas económicas, sociales, medioambientales, urbanísticas y políticas. Resulta difícil comprender la demanda en materia de vivienda porque es un reflejo de los cambios demográficos, sociales y de la capacidad de atracción de los territorios. Esto se traduce en una gran variedad de precios inmobiliarios. En términos cuantitativos, es posible distinguir zonas de tensión/gran tensión, Île-de-France es el mejor ejemplo, donde no se construye lo suficiente para cubrir las necesidades; zonas intermedias, donde los problemas de acceso a la vivienda afectan, sobre todo, a los estratos sociales más pobres; y zonas libres de tensión, donde el número de viviendas cubre con creces la demanda, pero donde las viviendas existentes no siempre responden a las necesidades. Al margen de estas zonas mencionadas en último lugar, la adaptación de las viviendas a las necesidades reales de las familias es un requisito que debe cumplirse con independencia de la ubicación geográfica. En los territorios de Ultramar, el déficit de viviendas y los problemas de insalubridad son especialmente importantes.