Inicio > Trabajos del CESE > Trabajos publicados > Las nuevas relaciones entre industria y servicios en la era digital
Las nuevas relaciones entre industria y servicios en la era digital

Las nuevas relaciones entre industria y servicios en la era digital

Tipo de texto : Dictamen
Tipo de consulta : Autoconsulta
Tramitada por : Secci贸n de actividades econ贸micas

Ponente :

Marie-Jos茅 KOTLICKI
CGT.
Emitido el : 22/09/2015 | Representaci贸n : 2010-2015
Bajo el impulso de la revolución digital, la imbricación de la industria y los servicios, que ya derrumba las fronteras entre ambos sectores, reconfigura el tejido económico, a pesar que choca contra la concepción vertical de los diversos sectores. 
Hoy en día, cada vez más servicios se asocian a los productos manufactureros, y el concepto de «soluciones» se impone en todos los campos. Los paradigmas del sistema productivo están invertidos. Las facilidades ofrecidas por el medio digital ofrecen al cliente un rol inédito. Ya no es un simple consumidor, sino que penetra en la fábrica para convertirse en prescriptor. Se ha pasado de la producción en masa a la producción individualizada en masa.
 
Por ello, el medio digital transforma profundamente el empleo y el trabajo, su organización, sus cualificaciones.
Plantea temibles desafíos a las empresas, transformando radicalmente todos los sectores de la economía, e imponiendo profundas mutaciones en su funcionamiento La mundialización se acelera, y los actores como los Gafa (Google, Apple, Facebook, Amazon) generan, a escala internacional, nuevos modelos económicos que cuestionan las reglas de la competencia libre y no falseada, y las profesiones reglamentadas.
 
Para hacer frente a estas mutaciones, cuya rapidez supera a la de todas las revoluciones industriales pasadas, Francia posee varias ventajas
Es uno de los primeros países en términos de creación de start-up innovadoras, pero las mismas son frágiles frente a los grandes grupos, y luchan por alcanzar una masa crítica que les permita desarrollar toda su creatividad y convertirse en empresas, incluso en ETI, empresas de tamaño intermedio (cuyo número se ha estancado), y ser a su vez creadoras de bienes, de modelos industriales inéditos.
 
En efecto, nuevas aspiraciones sociales se implantan en la sociedad, como la necesidad de una gestión de recursos naturales cada vez más escasos, o el desafío climático. Demuestran una necesidad de «producir y consumir alternativamente», que estimula el auge de la economía circular y el consumo colaborativo.
 
Es conveniente, hoy en día, fomentar la aparición de nuevas lógicas de competitividad que no opongan la industria a los servicios, armonizando las relaciones entre los ordenantes y las empresas subtratantes, y articulando el progreso tecnológico, económico y social. El tema de la formación continua a lo largo de la vida y del aumento de las cualificaciones, se encuentra abierto.
El éxito de la fábrica del futuro, en sus tres dimensiones (económica, social, y comunitaria), requiere que todos los actores reflexionen sobre las nuevas relaciones sociales, y que el Estado implemente una verdadera estrategia a aplicar a nivel local, regional y europeo. 
 
Para el CESE, se trata de reindustrializar Francia (pues no puede haber desarrollo sin industria) sobre estas nuevas bases. Esta preocupación mayor debe movilizar a los responsables políticos, económicos y sociales del país.